Un canalón que rebosa durante la lluvia suele achacarse a hojas y suciedad, y a menudo es así. Pero si el canalón vuelve a desbordar poco después de limpiarlo, la causa es otra: falta de pendiente, un tamaño insuficiente para la cubierta, pocas bajantes o soportes descolgados. En esta guía explicamos cómo distinguir cada caso con una prueba sencilla, qué daños provoca el agua que cae por la fachada y cuándo tiene sentido cambiar el canalón en lugar de limpiarlo una vez más.

Qué ocurre cuando un canalón desborda

El canalón recoge el agua del faldón y la lleva hasta la bajante. Cuando no puede evacuarla, el agua se desborda por el borde exterior, por la parte trasera hacia el alero o por las juntas. Cada salida produce un daño distinto.

  • Por delante: cae sobre la fachada, mancha el muro y encharca la base del edificio.
  • Por detrás: moja el alero, la tabica y el rastrel, y es una vía frecuente de entrada de agua al interior.
  • Por las juntas: gotea de forma continua y deja marcas verdes o negras en la pared.

Si además aparece humedad en el techo de la última planta, conviene revisar también de dónde viene realmente la gotera, porque un canalón desbordado puede ser la causa o solo un síntoma.

Las seis causas más frecuentes

  • Atasco. Hojas, agujas de pino, musgo desprendido del tejado, arena de las tejas y nidos. Es la causa más habitual y la más fácil de resolver con una limpieza completa.
  • Falta de pendiente. El canalón debe caer de forma continua hacia la bajante. Si se ha hundido o quedó mal instalado, el agua se estanca en un tramo y rebosa aunque esté limpio.
  • Tamaño insuficiente. En una cubierta grande o con mucha lluvia, un canalón pequeño no da abasto en un chaparrón. Es un problema de diseño, no de mantenimiento.
  • Pocas bajantes o bajante obstruida. Si el agua de muchos metros de canalón sale por una sola bajante, o la bajante está taponada por dentro, el conjunto no evacua.
  • Soportes sueltos o separados. Con el peso del agua y la suciedad, un canalón con garfios flojos se descuelga y cambia de pendiente justo cuando más hace falta.
  • Agua que sobrepasa el canalón. Con viento fuerte o un faldón muy largo, el agua puede saltar por encima del borde. Suele solucionarse ajustando la posición del canalón respecto al alero.

Una prueba sencilla para saber cuál es su caso

Con el canalón limpio, vierta agua con una manguera por el extremo más alto y observe el recorrido. Es una prueba de dos minutos que dice más que cualquier suposición.

  • Si el agua se queda parada en un punto, hay un tramo sin pendiente o un soporte hundido.
  • Si se acumula antes de la bajante y baja despacio, la bajante está obstruida o es insuficiente.
  • Si sale por las uniones, las juntas están abiertas o selladas con material degradado.
  • Si evacua bien con poco caudal pero desborda con lluvia fuerte, el canalón está infradimensionado.

Haga la prueba desde una escalera estable solo si es seguro hacerlo, y nunca sobre un tejado mojado. Si no puede acceder con seguridad, la revisión corresponde a un profesional con medios de trabajo en altura.

Limpiar o cambiar: cómo decidirlo

Limpiar basta cuando el problema es suciedad, el canalón conserva pendiente, las juntas estancas y los soportes firmes. Es el caso más frecuente y se resuelve con una limpieza de canalones con prueba de agua antes de la temporada de lluvias.

Conviene cambiarlo cuando:

  • El material está corroído, deformado o agrietado.
  • Las juntas pierden agua de forma repetida aunque se resellen.
  • El canalón se queda corto para la superficie de cubierta que recoge.
  • La pendiente no se puede corregir reajustando soportes.

Al sustituirlo se puede aprovechar para ajustar la sección, añadir una bajante y sustituir los soportes. El material influye en la durabilidad frente a la humedad y el salitre de la costa, pero el factor decisivo es que esté bien dimensionado e instalado.

El canalón limpio depende del tejado

Gran parte de lo que atasca un canalón nace en el tejado: el musgo, las partículas de teja y los restos que arrastra la lluvia. Por eso ayuda controlar el musgo en la cubierta, sobre todo en faldones con poco sol.

Si su canalón desborda y quiere saber si basta limpiarlo o toca sustituirlo, puede solicitar una revisión de limpieza de canalones. Un ejemplo de este tipo de intervención es esta sustitución de canalones y bajantes.

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